La intervención en este edificio fue global. Se segregaron 2 pisos de las plantas quinta y sexta, convirtiéndolos en 4 en total. El resto se reformaron íntegramente, dotándolos de un sistema de calefacción con captación solar térmica y refrigeración/calefacción por aire con producción de aerotermia. Los pavimentos originales, de piezas cerámicas modernistas de “mosaico incrustado al fuego”**, se recuperaron, restauraron y recolocaron, sustituyendo zonas con pavimentos modernos por parquet macizo de roble.
Los falsos techos, con decoraciones modernistas, se recuperaron y restauraron con sus colores originales. Algunos de ellos, cubiertos con varias capas de pintura blanca encima, no dejaban sospechar las policromías originales. También se restauró el arrimadero de estuco al fuego de la escalera.
Se renovó completamente el ascensor (se sustituyó), solucionando la accesibilidad desde la calle reformando el vestíbulo de acceso y la escalera.
Las instalaciones generales del edificio también se renovaron completamente.
Finalmente, se remodelaron dos locales comerciales preexistentes en planta baja.
**El mosaico incrustado al fuego consistía en una loseta de barro, sobre la que, con una plantilla, se realizaban unas hendiduras que, rellenadas con barro líquido coloreado, al cocerse formaban un dibujo. En un primer momento estos dibujos se inspiran en las piezas de barro medievales realizadas con esta misma técnica (que se recupera algunos años antes en Inglaterra, dentro del Gothic Revival) y también en los diseños de Nolla, que imitan a medida que Nolla se convierte en el referente del lujo y acabados de calidad. En Arenys el italiano Angel Anchisi es el alma de una fábrica que producirá un mosaico de gran calidad que intentará ocupar el lugar de Nolla. Estéticamente representa una novedad, tiene atractivos colores y diseños, en la publicidad se presenta como de gran dureza (incrustado al fuego) además de asociarse a acabados de lujo (se le llama mosaico, no baldosa…). Resultaba más económico, además de más fácil instalación. Desde el principio la prensa compara ambos productos (Nolla y Anchisi) y si en general ambos conviven, en lugares concretos como Arenys y Canet, Anchisi se impone, siendo en la década de 1890 prácticamente el único usado, y bastante popular en Barcelona, hasta que el pavimento hidráulico se impone y supone la desaparición y cierre de la fábrica Anchisi en 1898.










